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Blog · Ficha de marca Cada martes a las 8:00, un empresario analizado con nota sobre 100. Leer las fichas →

Comunidad · 7 min de lectura

La soledad del que decide

Qué gana un empresario al sentarse cada mes con iguales, y cómo elegir bien el grupo.

Rubén Martín RubioFundador de ÚNICO Escuela de Negocios · autor de «La Jaula del Éxito»

Un empresario con cuarenta personas a su cargo nos lo resumió así en una entrevista de admisión: «Tengo a mucha gente alrededor y a nadie con quien hablar». No se refería a hablar de fútbol o de la familia. Se refería a la decisión que llevaba tres meses rumiando: despedir a su director comercial, que además era amigo suyo.

Es una de las paradojas de dirigir: cuanto más crece la empresa, más personas dependen de ti y menos personas pueden ayudarte a decidir.

Por qué el que manda decide solo

No es falta de gente. Es que cada persona cercana tiene una posición que limita lo que puede decirte.

  • Tu equipo depende de ti. Puede darte información, pero difícilmente te dirá que el problema eres tú.
  • Tus socios tienen sus propios intereses, a veces distintos de los tuyos.
  • Tu familia vive la empresa desde dentro, con las preocupaciones a la mesa de la cena.
  • Tus asesores ven bien su parte: la fiscal, la legal, la financiera. Pocas veces el conjunto.

El resultado se repite en casi todos los empresarios con los que trabajamos: las decisiones que más pesan se toman solo, tarde y con la sensación de que nadie más entiende lo que hay en juego.

Qué aporta sentarse con iguales

Los grupos de empresarios que se reúnen con regularidad para contrastar decisiones no son nuevos. Existen en medio mundo desde hace décadas, con nombres distintos. Funcionan por razones bastante sencillas.

Preguntas que nadie más te hace

Otro empresario detecta en dos minutos lo que tu equipo no se atreve a señalar. No porque sea más listo, sino porque no te debe nada y ha estado en un sitio parecido.

Experiencia, no opiniones

En un buen grupo nadie te dice lo que deberías hacer. Te cuentan lo que hicieron ellos en una situación parecida y qué les pasó. Esa diferencia lo cambia todo: tú sigues decidiendo, con más información.

Un compromiso que se revisa

Decir delante de nueve personas que vas a hacer algo antes del próximo mes tiene un efecto que ninguna lista de tareas consigue. Y saber que te lo van a preguntar, también.

Perspectiva

Escuchar los problemas de otros pone los tuyos en su sitio. Algunos se hacen más pequeños. Otros, que no estabas viendo, aparecen a tiempo.

Lo que a ti te quita el sueño, otro empresario de tu mesa ya lo ha resuelto. Y al revés.

Cómo elegir bien un grupo

No todos los grupos funcionan. Antes de entrar en uno, comprueba que cumple estas condiciones:

Señales de que lo necesitas

  • Llevas más de tres meses dándole vueltas a una decisión importante.
  • Las conversaciones de fondo sobre la empresa las tienes contigo mismo, de noche o conduciendo.
  • Tu equipo te da la razón con demasiada facilidad.
  • Has dejado de contar en casa cómo va la empresa para no preocupar.
  • Te cuesta recordar la última vez que alguien te hizo cambiar de opinión.

Si te reconoces en dos o más, no es un problema de carácter. Es la situación normal de quien dirige, y tiene solución.

En ÚNICO la hemos organizado en la Comunidad ÚNICO: el Círculo, para conocer a otros empresarios cada mes, y las Mesas de Empresarios, grupos estables de 8 a 10 personas no competidoras que se reúnen una mañana al mes en Bilbao bajo un código que todos firmamos.

Dirigir no tiene por qué ser un trabajo solitario.